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Birds Have Dinosaur Wings: The Molecular Evidence



In spanish


Birds Have Dinosaur Wings: The Molecular Evidence
ALEXANDER O. VARGAS*1 and JOHN F. FALLON2
1Programa de Morfolog?´a, Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
Independencia 1027, Casilla 70.079 -Santiago 7, Santiago, Chile
2Department of Anatomy, University of Wisconsin, 1300 University Avenue,
Madison, Wisconsin 53706


Pese al descubrimiento de dinosaurios emplumados como Caudipteryx y
Microraptor, la duda sobre el origen  de las aves ha persisitido debido a
que hay científicos que niegan la validez de la metodología cladística de
análisis filogenético para determinar si estos animales son dinosaurios. Al
negar la validez de los analisis filogenéticos, pueden considerar que estos
no son dinosaurios, sino aves que se les parecen, algunas, como Caudipteryx,
secundariamente terrestres.
Además se ha argumentado que Archosauriformes como Longisquama podrían ser
los ancestros de las aves, considerando que sus escamas alargadas son plumas
primitivas. Este argumento también niega la validez de los análisis
filogenéticos, que indican claramente que los dinosaurios terópodos son más
cercanos a las aves que Longisquama.
Sin embargo, el argumento más discutido y citado para negar que las aves son
dinosaurios terópodos es el argumento embriológico. La posición de los
primordios de los dedos en el ala del embrión de pollo sugiere que los
tres dedos del ala son el índice, medio y anular, en tanto que los
dinosaurios terópodos habían perdido los dedos meñique y anular,
reteniendo el pulgar, el índice y el dedo medio. Debido a esta diferencia,
se argumentó que las aves no podían descender de los dinosaurios
terópodos. Este argumento ha sido el más persitente para dudar el origen de
las aves a partir de los terópodos, permaneciendo vigente por más de 120
años.
Sin embargo, el reciente trabajo de Vargas y Fallon en el Journal of
Experimental Zoology demuestra que la posición de los primordios digitales
en el embrión del pollo es engañosa: Demuestran que la expresión de genes en
los dedos en formación concuerda con la hipótesis de que los dedos del ala
son el pulgar, índice y medio, como corresponde a un dinosaurio terópodo.
Importantemente, este hecho es independiente de la aceptación o no de los
análisis filogenéticos.    
De esta forma, sucumbe el argumento más persistente que generaba dudas sobre
el hecho de que las aves son en realidad dinosaurios vivientes.